El
sistema jurídico español se divide territorialmente en Comunidades Autónomas,
Provincias, Partidos y Municipios. El Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional
son los únicos órganos judiciales con ámbito de actuación nacional.
Este
sistema tiene una organización jerárquica. Por encima de los Juzgados y los
Tribunales de ámbito nacional existen instituciones superiores que se ocupan
del control de los órganos jurídicos, la organización de los mismos y la
defensa de los intereses del Estado y de la Constitución.
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